domingo, 27 de octubre de 2013

PADRE NUESTRO



9:17 am
Hola Buen día,

Quiero decirte que, dejé la puerta abierta para ti, para que entres.
Yo no voy a estar, vengo tarde, así que no tengas miedo a tropezarte conmigo.
En la mesa de la cocina dejé una taza con café, un vaso con jugo y una flor. Le quité las espinas para que no te hiciera daño si la tomas en tus manos y la quieras oler. Está fresca, así que vas a poder sentir el aroma a flor recién cortada.
Quiero pedirte alguito; aunque no tomes ni un sorbo de cafe o de jugo, déjame por favor la marca de tus labios en la tasa y en el vaso. Será como un recuerdo de tus besos. No se han reducido con el tiempo, no, tus besos quedaron marcados en mi mente para todo lo que me queda de vida. Vida que tu has alargado desde la primera vez que me vi en tus ojos.
Bueno, no te quiero quitar mas tiempo. Ya sabes lo que quiero que hagas. Quizás sea la última vez que te pida algo.
Ah!, si encuentras algo desordenado no vayas a ponerte a arreglar nada. Unicamente déjame tus pasos en el aire, déjame tu olor por donde pases, déjame algo de ti.
Hay una canción que me recuerda mucho a ti, no sé porque, pero es así. Quizás no sea tu estilo, pero eso ocurre con ésta canción. La dejé en el grabador, sólo tienes que darle play.
Y cuando te vayas, hazlo como lo dijo Andrés Eloy Blanco en su poema La Despedida; "Vete marchando de espaldas, para creer que regresas.”


5

No hay comentarios:

Publicar un comentario